LAS ARMAS DE CORONEL

Unos de los episodios más extraños de la etapa chavista-madurista se está llevando a cabo en el seno de la industria petrolera venezolana, la cual está en ruinas después de 18 años de crímenes continuas por parte de sus manejadores.  En las últimas semanas se han llevado a cabo, por orden de la fiscalía general de la república, alrededor de 60 detenciones de gerentes medianos y alguno que otro de alto nivel de la empresa.  Hay nombres conocidos como el de Pedro León, el llamado Zar de la faja del Orinoco y el de Orlando Chacín, director de la empresa y signatario de numerosos contratos fantasmas.  Se dice que el director sindical de la empresa, un tal Wills Rangel, también está detenido (aunque no tengo confirmación de esto).  Hoy aparecen detenidos nada menos que el presidente encargado de CITGO, un desconocido llamado José Pereira y algunos de sus directores.

Estas acciones son importantísimas.  Por el momento debo poner a un lado que quien las lleva a cabo, el Sr.  Tareck William Saab, tiene un historial moral tenebroso.  Ya tenemos el ejemplo de la Fiscal anterior, Luisa Ortega Díaz, hoy convertida en acusadora de primera línea de los miembros del narco-régimen.
No tengo dudas de que las acusaciones hechas por Saab están bien fundamentadas.  PDVSA ha sido un nido de hiper-corrupción desde que el fallecido sátrapa la convirtió en una empresa “socialista”, dedicada a importar pollos semi-podridos y a hacer casas que se caían en los planos.  La empresa se ha convertido en lavadora de dinero y por años ha sido la fuente del dinero para que Chávez, primero, y luego Maduro pusiesen mantenerse en el poder.  Peor aún, cuando los ingresos petroleros escasearon, la empresa comenzó a endeudarse para mantener el estilo de vida de los jerarcas chavo-maduristas, comenzando con los $60.000 millones obtenidos de China, deuda que comprometió significativamente la soberanía del país.

Hoy en día PDVSA debe unos $150.000 millones a China, Japón, Rusia, tenedores de bonos, Chevron, Schlumberger, empresas de perforación, empleados, suplidores de servicios, suplidores de petróleo y gasolina.  Es una empresa al borde de la insolvencia.

Esta progresión de PDVSA hacia el abismo no comenzó con la muerte de Chávez.  Comenzó en firme cuando Rafael Ramírez se convirtió en el manejador único de la industria petrolera venezolana a las órdenes del fallecido sátrapa.  Desde que la empresa se convirtió en una empresa “social” por orden de Chávez, Ramírez presidió su debacle, permitiendo que la empresa se convirtiera en una quincalla y que los ingresos petroleros se desviaran hacia fondos paralelos en los cuales solo cuatro personas manejaban a su antojo el dinero: Merentes, Giordani, Ramírez y Chávez.  Así lo decía complacido Ramírez a Chávez en un memorándum, en el cual se sentía satisfecho de no tener que darle cuenta a nadie del manejo de estos fondos.

Parece claro que lo que existe hoy es un intento por parte del “nuevo” chavismo de echarle la culpa al “viejo” chavismo.  No soy yo quien va a defender al “viejo” chavismo de estas acusaciones, aunque debo advertirles que el “nuevo” chavismo (Madurismo) no es nada mejor, todo lo contrario.

Quiero recordarle a Tareck William Saab que los peces obesos andan libres.  Los contratos sobre las gabarras costa afuera, los contratos de tanqueros sin licitación, los contratos de equipos de perforación fantasma, los contratos con los bolichicos, los contratos de los presidentes anteriores de Citgo con sus familiares, las transferencias de dinero petrolero a fondos sin transparencia, el lavado de dinero en Anndorra, em Madrid y en Zurich, todos esos negociados y contratos están aun por ser debidamente investigados y sus responsables enjuiciados.

Le recomiendo a Saab que lea mi blog: www.lasarmasdecoronel.blogspot.com, así como las denuncias múltiples hechas por César Batiz, Malbort Petit, Alek Boyd, Miguel Octavio, Daniel Duquenal, Casto Ocando, Antonio Delgado, Caracas Chronicles, Wall Street Journal, El Cooperante, Dolar Today o la misma APORREA.  En esas y otras páginas de más reciente aparición se encontrarán a los culpables del desastre y de la corrupción petrolera venezolana.  Desconocer esas denuncias es admitir que el madurismo no quiere ir más allá de la condena a la “vieja” PDVSA de Ramírez. 
Ramírez sí.  Del Pino también.  Martínez ???

– Gustavo Coronel – 21-11-2017

http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/