Manuel Barreto Hernaiz -17-12-2016

¡El pueblo arrecho exige sus derechos!

Se encienden varios estados de Venezuela tras cumplirse el plazo de 72 horas para el canje del billete de 100 bolívares; se registran protestas y saqueos en varios estados del país. Con cada una de sus últimas decisiones en materia económica, el presidente Nicolás Maduro le ha echado más gasolina al candelero en el que se ha convertido el país. No solo informó, entre prisas, la salida de circulación del billete de 100 bolívares, sino que dio un plazo insensato para cambiarlo, con lo que puso a correr a la gente, y luego acortó aún más ese periodo. A esto se le suma el cierre de la frontera con Colombia y Brasil.

(Resumen de prensa del viernes 16/13/2016)

He aquí la respuesta de una ciudadanía que ha “aprendido” su angustia, su dolor, su incertidumbre. El pueblo venezolano no quiere dádivas, limosnas, ni tampoco favores, lo que quiere es respeto, trabajo, digno y justo; tiene sed de justicia y desde hace un buen rato está enviando claras y sentidas señales a sus representantes, o a aquellos que pretendan serlo. Ya el soberano sabe que la hambruna ha sido ocasionada no por una guerra económica sino por una economía de guerra originada por la corrupción, la negligencia, la incapacidad y la ruindad de un sistema perverso que ya está agonizando, pero aún pretende atornillarse en el poder. A pesar de los evidentes y lógicos rasgos de cansancio, de agotamiento, he acá la respuesta de una sociedad cansada de las triquiñuelas de un gobierno que miente; que aplasta a quien quiera y como quiera. Tal vez siente esa aletargada ciudadanía que llegó el momento de mirar de frente lo que realmente está ocurriendo y como le afecta; que no hay tiempo para descansar, y no es momento para ser pusilánimes.

Ahora “el soberano” parece despertarse de tan absurdo letargo, y con soberana arrechera parece entender que había que darle un parao a tanta desvergüenza y caradurismo. Que había que dejar atrás esa enajenación perniciosa que confunde la ignorancia con la estupidez. Ya el ciudadano empieza a desengañarse de tanta demagogia barata, de las vanas promesas de este régimen arbitrario y mentiroso.

Así parezca titánica o imposible labor, son tiempos para fomentar una cultura exigente al pensamiento, para que la voluntad se guíe por la racionalidad, por el respeto a sí mismos y a los demás y sobre todo por el valor de esa vergüenza que recobre la sensatez, que logre apartar la fatalidad de tanta mediocridad rampante, tal como lo señalaban ciertos grafitis que ilustraban las paredes de nuestra ciudad: Cuando el gobierno pierde la vergüenza, el pueblo pierde el respeto…

Y para tal cometido, no son suficientes las propuestas aisladas y desunidas. Hay que reaccionar frente a este vergonzoso régimen con el único medio al que nunca podrán vencer: la máxima unidad ciudadana y la desobediencia civil pacífica y democrática.

Tendremos un país, sano, un país confiable, un país del siglo XXI ese día en el cual, además de la estabilidad política, contemos con una institucionalidad que vaya más allá de la claridad y de la permanencia de sus reglas, la probidad de su sistema jurídico y el respeto irrestricto de los derechos individuales garantizados por la Constitución. Si no buscamos la manera de reconstruir los valores perdidos en nuestra sociedad, no habrá futuro que valga.

Pero ahora hastiados de tanta desfachatez, de tanta mentira y burla, de tanta corrupción, descaro e intolerancia, como PUEBLO integrado, no permitiremos más espacio para la frustración y menos aún para escuchar esos llamados a “la lucha” que tan sólo han propiciado la violencia, el odio y la tristeza. Ya se oye en la calle: ¡EL PUEBLO ARRECHO EXIGE SUS DERECHOS!

Manuel Barreto Hernaiz