Venezuela es un país en ruina a causa de la implantación forzada del comunismo, el cual ha empobrecido a los venezolanos al extremo de padecer una crisis humanitaria sin antecedentes en la historia nacional y sin parangón en América, sometido además a la ignominia de ser la única narcotiranía existente en América y, para mayor humillación, títere de Cuba, a la cual fue cedida la soberanía nacional por los mayores traidores a la patria que pueblo alguno haya tenido la desgracia de concebir.  Esta situación político-socioeconómica habría bastado a los grandes líderes del pasado, desde Bolívar y demás libertadores hasta los fundadores de la República Civil (1958-1998), para llamar a la rebelión y no descansar hasta la victoria.  Y a nosotros nos obliga a ponerla en marcha para liberarnos de Cuba, del comunismo y de la narcotiranía.  Este deber no admite la excusa legalista, porque existe el marco jurídico-político.

Ese marco político-jurídico, que está vigente pero pendiente de ejecución, es el siguiente:
1) Acuerdo de la Asamblea Nacional de fecha 23-10-2016, que dice: PRIMERO: Declarar la ruptura del orden constitucional y la existencia de un golpe de estado cometido por el régimen de Nicolás Maduro en contra de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y el pueblo de Venezuela.  SEGUNDO: Convocar al pueblo de Venezuela, en virtud de los preceptos constitucionales, en especial lo establecido en el Art.  333 de nuestra Constitución, a la defensa activa, constante y valiente de nuestra Carta Magna, de la democracia y el Estado de Derecho, hasta lograr la restitución del Orden Constitucional.

2) Acuerdo de la AN de fecha 09-E-2017, vigente para la presente fecha pero todavía pendiente de ejecución, que dispone: 1.  Declarar que Nicolás Maduro Moros, invocando el cargo de Presidente de la República, ha incurrido en acciones y omisiones que sitúan su desempeño completamente al margen del diseño y funciones constitucionales de la Presidencia de la República, en virtud de la grave ruptura del orden constitucional y democrático, la violación de derechos humanos, la devastación de las bases económicas y sociales de la Nación y los atentados a la integridad de la República que ha llevado a cabo.  2.  Declarar, en consecuencia, y de conformidad con los artículos 232 y 233 de la Constitución, que Nicolás Maduro Moros ha abandonado su cargo, abandonando el principio de la supremacía constitucional establecido en el artículo 7 del texto fundamental, el principio del Estado Democrático de Derecho y de Justicia establecido en el artículo 2 de la Constitución, así como las funciones constitucionales inherentes al cargo de Presidente de la República, especialmente la referida a la obligación de cumplir y hacer cumplir el ordenamiento constitucional y las leyes, establecida en el numeral 1 del artículo 236 de la Constitución.

3) Acuerdo de la AN de fecha 01-08-17, que dice: Ratificar que todos los actos (de) la Asamblea Nacional Constituyente deben ser desconocidos.  Asimismo, se ratifica el derecho de resistencia del pueblo de Venezuela frente a esa fraudulenta e ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, así como el deber de los funcionarios e integrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de desobedecer todos los actos derivados de la fraudulenta constituyente, y contribuir activamente para restablecer la vigencia efectiva de la Constitución de 1999.

Estos tres acuerdos fundamentados en la Constitución, que están vigente pero pendiente de ejecución, servirán de base jurídico-política a la rebelión popular.  @petitdacosta
 – Jesús Petit Da Costa 29-8-2017

Fuente: http://jesuspetitdacosta.blogspot.com/

http://diariodecaracas.com/blog/jesus-petit-da-costa/ejecutar-que-esta-pendiente-liberarnos-maduro-cuba