La protesta es la expresión del poder soberano.

ALZA LA VOZ EL 16-N

Llegó la hora de protestar fuerte, de manera constante y sostenida hasta echar Maduro y sus cómplices, hasta que cese la usurpación y la dictadura.   Este sábado 16 de noviembre comienza una nueva hora de protesta, la que nunca debió haber cesado.  Retomamos el camino: la calle no calla hasta que se vaya.

¿Para cuándo lo vamos a dejar? Esta es la hora, el régimen está agotado y nada bueno se espera de él, ni siquiera los chavistas esperan que haya algo bueno, porque es un régimen desviado hacia el crimen internacional organizado, al servicio de la guerrilla, el narcotráfico y el terrorismo mundial, cuyo único objetivo es mantenerse en el poder.   No le importa un pepino la gente.  Si lo dejamos rodar, en dos meses, en enero estaría cumpliendo 21 años la dictadura más prolongada en Venezuela, solo superada por la de Gómez que sumó 26 años.  Son dos décadas de destrucción paulatina y constante de la República y sus instituciones, de la calidad de vida y las libertades.  ¿Qué más vamos a esperar? Ya destruyó todo, hasta la unión de la familia.  El 16-N alza con fuerza la voz, que se escuche; álzala con fuerza.

 “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere bajo del cielo tiene su hora.  Tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado”.  Así comienza el libro sagrado del Eclesiastés, en el Antiguo Testamento de la Biblia.  Todo tiene su tiempo y hay tiempo de todo.  El tiempo de protesta en Venezuela es ahora.  Llegó.  Comienza este sábado 16 de noviembre y se prolonga tanto como sea necesario para pasar la página de la historia, para llegar al puerto de la democracia y la libertad.  Es el tiempo de nacer a una vida de respeto y progreso, y tiempo de morir la dictadura, el crimen y la destrucción.

El venezolano con sangre en las venas, con amor a su esencia y a su condición, debe alzar la voz donde quiera se encuentre.  Por eso la protesta que se inicia el sábado 16 es mundial.  Donde hay venezolanos, habrá voces que se alcen ese día contra la narco-dictadura de Maduro.  A partir de entonces mantendremos el tono alto, las protestas sostenidas, el rechazo al crimen hasta que la cuerda reviente.

Que haya gente desalentada sin esperanza en el cambio es explicable, se puede entender después de dos décadas de fracaso en el propósito de lograr el cambio.  ¿Qué se han cometido errores? Por supuesto que sí, ¿quién lo puede negar? Es también innegable que si no lo intentamos no lo lograremos, como innegable es la debilidad del régimen y el cansancio de su gente.  Como lo hemos dicho hasta la saciedad, y no dejaremos de repetirlo, el desaliento es el mejor aliado de Maduro y sus cómplices.  Cuando decimos no podemos, no vale la pena, él está muy fuerte, Maduro monta la fiesta y se pone a ganar.  Cuando surge la esperanza, cuando decimos sí se puede y nos ponemos en marcha, se le mueve el piso.  Es la hora de la esperanza, las condiciones están dadas, lo que acontece en Bolivia y en otros países del continente nos alientan.  Ya suman 60 los países del mundo que están a nuestro lado, con nuestras luchas, pero necesitamos de la fuerza de la calle.  Pueblo en movimiento, voces en alto y ayuda internacional fortaleciendo y aupando nuestra lucha que es nuestra, que no es de otros.  Otros nos ayudan, pero la responsabilidad es de los venezolanos.

Con fe en Venezuela y en su mañana, vamos a arremeter en esta nueva fase de lucha.  Vamos a apostar a nuestra capacidad de combate y a lo mucho que podemos lograr unidos.  Ojalá todos sepamos sumar a esta hora.  Ojalá todos multipliquemos, y que nadie reste o divida.  Aun cuando tu esperanza sea pequeña, súmala a la de otros, y juntos hagámosla grande.  Donde quiera nos encontremos, ayudemos a la liberación de Venezuela.  No podemos callar más, no debemos aguantar más en silencio lo que estamos obligados a gritar a los cuatro vientos: fuera Maduro, que cese la usurpación y la tiranía.

PACIANO PADRÓN
E-Mail: [email protected]
Teléfono: (0212) 482-4569

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